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February 28 AnacronismoNo hay más péndulo que mi corazón Ni acaso medida más exacta Experto futuro que me impacta Enjuiciando del pasado mi pasión
Mañana seria el tiempo ideal De tus floridos abrazos de ayer Tan sólo sus copias me quedan por ver Paradoja tan cálida y real
Secreto que guardas y no destiñe Arcoiris de pétalos de cristal En un firme temblor que nunca riñe
Altura de mi ser será ese umbral Ilusión que ni estorba ni se ciñe Profano sentido del bien y el mal
CGO2009 December 04 Mariposa curiosa...No es lo escrito lo que intriga Tu ávido candor por estos versos Ni quien no te descuida ni te abriga Como mudo guardián de sueños tersos
No hay otro imán que ese misterio Y es por eso que te atrae tanto Suave esclava en tu cautiverio Te alborota sutil aquel encanto
Ay de tu corazón tan diferente A merced de palabras imprevistas Si no las adivina es cuando siente...
Nunca acertarás, aunque insistas Brasas de letras con fuego ardiente Mariposa fugaz de mil aristas
CGO2008 November 18 JacarandáArde entre tus lilas Buenos Aires Florece ingenua en tus raíces Tiñe nuevos colores a sus grises Niega con ese grito los desaires…
No hay más belleza que tu Noviembre Ni otro sentido más que tus hojas... Las flores de tu alma no son rojas Dulce estirpe que confirmas siempre
Efímero candor sin egoísmo Brota y se apaga fugazmente Impregnando la vida en si mismo
Nutres a tus testigos suavemente… Y los sacudes más que un brusco sismo Te llevarán consigo eternamente
CGO2008 April 05 Corazón voladorNo se diluye la pasión rendida
Ni detiene un corazón su vuelo
No confía tu prisa en ser medida
Ni un pájaro alcanza el cielo
En aquel mismo don que te condena
Se nutre de suspiros tu destino
Cauto demorando aquella pena
Tal lo que hace el roble al vino
Susurraron las tramposas cadenas
Leves conciertos de enigmas mudos
Inspirando la suerte de tus venas
Inquieto en vaivenes tan agudos
Rocío de sal sobre la arena
Ata y desata esos falsos nudos…
CGO2008 July 17 De navegantes...Es a la vez quien trae y quien se lleva En ciclos tan cuidados como intensos Es su alma un remolino que renueva Bajo la claridad, él es inmenso
En la tarde sobre él un sol reposa Y en el amanecer, su piel reluce Envidiosa luna que lo acosa Y él nos entrega más, y nos seduce
Es un testigo mudo, de intentos El paso obligado hacia el destino El guía impiadoso de los vientos
Ulises a sus pies quedó anodino Majestad única de los cimientos Salada humanidad y él, su vino.
CGO 2007
January 27 IlusiónNunca verás lo que muestro Y nunca muestro lo que ves Ni es así ni es al revés No es tuyo, mío ni nuestro.
Soy un espejo partido Por fragmentos de tu historia Sin estar en tu memoria Ileso ni malherido.
Soy aquel que te imaginas Sólo que no lo sabía Aunque esa verdad no es mía Con tu ilusión determinas.
Como un imán la virtud Aferrada en tu visión Dará para mí pasión Estruendo, hielo o quietud.
Atados de tu supuesto Tu luz convierte visible Mi corazón reversible Y mi alma de repuesto.
CGO2007 December 29 Cautivoshomenaje a 2 años de la tragedia de República de Cromagnon
Aguante Callejeros... Estos chabones son lo más... Está mal no te toques más Este tema me da vuelta... Me desata la cabeza... Vamos los colores!!! No pasa nada papá Aguanten las bengalas...
Cómo suenan estos vagos... Me gusta el estruendo que meten... Vamos la fiesta...
Qué bien canta este loquito... Hace temblar a todos... No se puede parar de saltar... birra!!!
Qué pasa por qué se corta... Toquen y déjense de joder...
Prendan la luz carajo!!! Qué pasa no empujes hijo de puta... Qué pasa carajo encendé la luz que no se ve nada... Martín.. Martín... dónde estás...? Martín? Quiero salir de acá no empujen más... No me aplastés hijo de puta... Me estás ahogando... No me pateen más quiero salir... Martín.. Martín... dónde estás...? Martínnnnnnnnn? Me duele todo no voy a aguantar... No puedo respirar no me empujen más por favor... No puedo salir de acá necesito salir ahora me estoy ahogando... Abran la puerta que tengo que salir... Prendan la luz la puta que los parió!!! No me puedo mover no puedo más... Déjenme salir ya hijos de puta... Me estoy asfixiando no puedo más... Ya no me puedo mover... .........................................................
Mamá donde estás... mamá...estás en casa? ......................................................... ......................................................... Mamá vení a buscarme acá... Martín.. Martín... Martínnnnnnnnn? ......................................................... Me asfixio no puedo respirar.... Mamá ... .... ... No me... .... aplasten... más... .... me ahogo... Abran la... puerta... hijos de... puta... ......................................................... ......................................................... ......................................................... ......................................................... ......................................................... ......................................................... ......................................................... ......................................................... ¿Dónde estoy? ¿Qué onda chabón? Soy Eduardo, Romina...., un enfermero Y Martin... dónde esta Martín...? ¿Dónde...? ......................................................... CGO2006 October 16 AbismoHoy deviene curioso mi deseo Inquieto, insondable, agorero Lo que tengo no es lo que poseo Cuando no busco hoy lo que espero.
Detente ya resbaladiza culpa Devela esa candela que ignoro Descubre de tu seno la pulpa No me distancies más de quien adoro.
Permite la locura del abismo Esquiva asi sutil… mi pensamiento Suelta de mis entrañas este sismo.
No condenes más a este lamento Sacude sus cadenas en si mismo Abre ya mi corazón hambriento.
CGO2006 September 12 FantasmaApaga ya esa furia desteñida Súplica cruel, sutil prisión errada Atada a ti mi alma se degrada Mortal azote verdugo de vida…
Aparta ya ese rumor estridente Salpicado con notas discordantes Intruso del presente como antes Anhelo comprender cuanto me mientes…
Libra mi pasión y que se apañe Sediento corazón enardecido Resigna ya tus garras, no me dañes…
No se consuela lo que has herido Permite una noche que te extrañe Dime que no vendrás, que ya te has ido…
CGO2006
August 25 Frases que escribo...Me resulta más sencillo engañar a mis razones que a mi intuición, por eso hago más caso de mis presentimientos que de mis deducciones… El equilibrio distingue a los sabios de los necios. Los mediadores son constructores de puentes cuya alquimia concede al agua la virtud de poder mezclarse con el aceite para transformarse en oro. Los valores son premisas de cumplimiento en la interacción social enunciadas por algunos para que otros las cumplan. El reflejo de lo que somos y lo que no somos asoma en todo su esplendor fuera de nuestro hábitat Contemplar extaciado una obra de Van Gogh en su museo de Amsterdan no implica sensibilidad alguna para el arte. Rescatar de un tacho de basura una de sus producciones, sin saber nada de su autor, nos indica las fineza de ese observador... Quien busca, suele confundir lo que encuentra con lo que buscaba... Para avanzar en el camino espiritual no necesitamos guías. Los guías nos sugieren -en el mejor de los casos- el camino de ellos... El sentido comín ejerce su acción cuando para ser efectivos con nuestro objetivo elegimos un camino a seguir o -incluso- el opuesto. Saber por cual transitar en cada ocasión es el secreto. El sentido común es la materia prima de la alternativa adecuada en cada contexto y su motor es la libertad. Que aquello que observan con los ojos cerrados no se contamine con las imágenes de la visión normal es el mayor aprendizaje -además del más complejo- que tienen por delante quienes aspiran a bucear en el alma de los otros. Es muy largo el camino del alma hasta que se desarrolla la comprensión... Nuestra individualidad nos distingue y una pequeña porción de cada uno de los otros, nos alcanza. La combinación de estos factores nos hace humanos. Lo que es paradójico de las disputas es que nacen de las coincidencias. Proyectar los deseos sobre el mismo objeto es la materia prima del litigio. El sesgo del cristal orientado a la cooperación o la acumulación -en su devenir- será finalmente el gen de la unión o el artífice de la confrontación. Una producción discreta aporta a la humanidad mucho más que la crítica mejor elaborada. Las Empresas que dejan las decisiones en manos de los "vivos" -muchas veces- dan un paso hacia adelante y dos hacia atrás. Las que comprometen en ellas a dirigentes inteligentes, puede que den un paso para atrás, pero luego darán dos para adelante. Las primeras -a veces- son exitosas en el corto plazo. Las otras apuestan a su continuidad. Las preguntas fértiles generan otras preguntas, las estériles, generan respuestas. Las personas formadas se liberan. Las informadas tan sólo se condicionan. A veces disfruto de la vida, otras ella disfruta conmigo y en ocasiones, lo hacemos juntos. Los psicólogos solemos soplar sin piedad sobre los castillos contruidos con naipes. Pero no podemos evitar construir uno tras otro... Escuchar a los otros con el corazón exige el tremendo esfuerzo humano de dejar de escucharnos a nosotros mismos. En este mundo existen dos clases de personas. Los pecadores y los que arrastran la culpa por los que pecan. Cuando te entregan el diploma de abogado -en general- te transplantan el corazón. Ese nuevo muchas veces funciona tan sólo como un adorno. Cuando te entregan el diploma de psicólogo, también deberían transplantarte el corazón, para que el nuevo pueda escuchar despojado de los propios conflictos y creencias. El turista es un adulto que en su tiempo libre pasea por el mundo y el viajero, es un adulto que se transforma en niño para permitir que el mundo pasee por él. Aspiro a que me recuerdes mejor por las preguntas que te hice,... que por las respuestas que te di. La base empática de la que todo adulto debe estar dotado para la aproximación al niño no se sustenta solamente en si puede o no puede comprender la esfera cognitiva y emocional del pequeño, sino que debe poner en práctica exitosamente la convicción y sensación que el niño no puede comprender la estructura cognitiva ni afectiva del adulto. Las cosas a las que no le encontamos sentido suelen ser las que más sentido tienen y aquellas a las que le cncontramos sentido rápidamente, en general, carecen de sentido. Los powerpoints son al mundo de las emociones, lo que las luces de una carretera al reflejo nocturno de una luna llena. Sólo un simulacro. Nuestras creencias son a la vez el artífice y el verdugo de la posibilidad de experimentar, acción humana por excelencia si es que existe alguna... Uno de los componentes esenciales de la sabiduría es poder encontrar soluciones a los problemas en lugar de problemas a las soluciones. No es el paso del tiempo el que nos ayuda a entender sino lo que hacemos, sentimos y pensamos en ese transcurrir. La deformación profesional del psicoanalista consiste en pensar que todo argumento, respuesta o explicación es un recurso defensivo -excepto, claro- los propios... que son posiciones del saber científico... Lo bueno de lo malo es que pasa. Lo malo de lo bueno, es que pasa. El centro de gravedad de un turista esta en su cabeza, el de un viajero en su corazón. La experiencia humana es el útero en el que se desarrolla la conciencia de cada individuo. La ideología es el impuesto intelectual que se paga para pensar como otros. La religión es el tributo espiritual que se paga para creer como otros. Los mejores recaudadores de estos activos se reparten los beneficios y privilegios propios del poder. Los pensamientos se proclaman, las pasiones se ejercen… Las creencias son como las monedas, tienen 2 caras. De un lado la libertad y del otro la esclavitud. Cuanto más sueños durante la vigilia, menos pesadillas mientras duermo. Los pensamientos que son aptos para los momentos de estabilidad, no suelen serlo para los de crisis. Las emociones tampoco.. El corazón humano es como un armario gigante ávido de amor que ordena y reordena sus pertenencias según la vida se va desarrollando. La obsesión por cambiar el pasado es un salvavidas de plomo para la estabilidad psíquica. Buenos Aires es el lugar donde habito pero sobre todo, es el lugar que habita en mí. Quien cree que ha terminado de aprender, es porque aún no ha comenzado a hacerlo. Uno de los caminos a la felicidad se recorre eliminado todo recuerdo doloroso, hostil o amenazante dejando de lado el rencor, deseo de venganza o sentimientos negativos hacia quienes pudieron habernos dañado. La salud psíquica expresa la armonía interior entre lo que deseamos, pensamos y hacemos. Tengo la firmeza, consistencia y consecuencia necesarias para cambiar cuando es debido. Justificar es encontrar las razones que nos impulsaron a una determinada conducta cuando estas coinciden con aquellas que condenamos en los demás. Será que siento lo que debo sentir o debo sentir lo que siento? Es peor un conocimiento errado que el desconocimiento.
El hombre creo a Dios a su imagen y semejanza.
Las respuestas nos indican la puerta de entrada… las preguntas, la puerta de salida.
August 17 Invisible...Es un nudo secreto que confunde Eterno tensor que no se exhibe Inquieto, no permite ni prohíbe Testigo del amor en que se funde
Esa verdad que solitaria asoma En tallos sin espinas de sus rosas Afín carmín erguida, majestuosa Deslumbrado un cóndor se desploma
Serán los ecos de esa melodía Auténtica fantasía impune La pasión que en tus ojos se medía
Testigo que por ciego que presume Cual universo arisco corregía El lazo indestructible que nos une CGO2006 May 22 El alaridoApenas esa dolorosa sombra Sin reflejo ni sol que la devele Sin dejarme mostrar lo que me duele Decide sola que eso no se nombra.
Curiosa farola incandescente Y aun con cada paso desenvuelta Prisionera fiel de un alma suelta Que muda, ni confirma ni desmiente.
Hoy te batallo corazón herido Y despliego en mis armas al luchar Esas voces a las que he temido.
A la hora en que me cuesta hablar Estallaré por fin en un sonido Que así de profundo lo he de gritar.
CGO2006 March 09 MECCANOLa pelota de fútbol, la camiseta de Boca, los botines y la replica del Porsche que tanto había esperado no requerían su atención como aquella caja grande y pesada que decía Meccano y acababan de regalarle. Con sus flamantes 10 años, estaba intrigado sobre el contenido misterioso de ese juguete que lo atraía de manera tan particular.
Siempre le habían gustado las fiestas de cumpleaños y esperaba los días anteriores con gran ansiedad. Sin embargo, en esta ocasión un regalo había desplazado su expectativa y su único deseo era que finalizase pronto para develar al máximo posible su intriga.
Casi no lo dejaron mirarlo. Era tarde y debía acostarse para poder madrugar a la mañana siguiente. Le costo dormirse y más le costo atender en clase. Regresó y almorzó más rápido que otras veces. Sorprendió a su madre por la velocidad con que hizo su tarea diaria y comenzó a inspeccionar detalladamente el meccano.
Su primera impresión de asombro fue por la cantidad de piezas que contenía, su diversidad y sus colores. También se sorprendió por las herramientas que traía el juego, algunas de las cuales no le eran familiares. Intrigado por el contenido de un libro que se encontraba en la caja, lo desenvolvió de una bolsa de celofán en la que estaba y comenzó a leerlo. Rápidamente y como suponía, comprobó que se trataba del manual de instrucciones que le permitiría operar el juguete ya que traía una serie de modelos de cosas que con el se podrían hacer. Se sintió atrapado por la incertidumbre de tener que escoger alguno por sobre otro y decidió comenzar por el primero de todos, algo impulsado por la confianza que este sería el más fácil y que lo ayudaría en su tarea de familiarizarse con el meccano, aunque sin dejar de reparar en una grúa a su criterio gigante que se hallaba por la mitad del manual. Sin embargo, antes de comenzar la tarea exploró todas las alternativas que el libro le ofrecía y descubrió que cada una de ellas le daba la oportunidad de jugar con el mismo juego, un nuevo juego cada vez. Más tarde entendería que podría ensamblar cosas que el mismo idease prescindiendo de las alternativas ofrecidas por el manual de instrucciones. Había desparramado casi todas las piezas y herramientas por el suelo de su cuarto descuidando seguir un orden que lo ayudase a armar un simple tanque de guerra que intentaba reproducir según las indicaciones. Atento a que su ansiedad operaba sobre su descontrol y lejos de facilitarle la tarea, se la demoraba, replegó las partes agrupándolas por colores, tipos y tamaños a fin de facilitar su identificación y correspondencia a los dibujos de los planos. Luego de haber aprendido su primera lección, comenzó a ensamblar las piezas ordenadamente dándose cuenta, además, que para finalizar con éxito aquel primer proyecto solo necesitaría algunos componentes y herramientas a los que separó en un subgrupo de modo de acelerar el proceso de selección y acople. Justo cuando estaba a punto de completar el chasis, su madre lo interrumpió para avisarle que uno de sus amigos lo llamaba por teléfono. Lo atendió casi por cortesía, y se sorprendió a sí mismo al rechazar la invitación para jugar un partido de fútbol. Volvió sobre su tarea y disfrutó cada etapa que iba completando, hasta conseguir armar perfectamente aquel modelo.
Había convertido y gritado goles muchas veces, incluso una vez jugando de arquero había atajado un penal. También había sacado y disfrutado muchas buenas notas en el colegio, y recibido muchas felicitaciones de sus maestras y de sus padres. Sin embargo, le parecía que estaba frente a un nuevo descubrimiento. En todo caso a una nueva sensación. Lo que había sentido cuando terminó aquel tanque había sido diferente. No podía determinar claramente si su alegría provenía del éxito obtenido o de la cercanía del inicio del nuevo Proyecto. Estaba experimentando por primera vez, al menos en forma consiente, el sentido de esa eterna ecuación que vincula el logro con el desafío. Llegó muy fácil, mucho más que la primera vez, hasta la mitad de las instrucciones establecidas para completar el armado de un camión de bomberos ofrecido por los fabricantes del Meccano como segunda alternativa. Sin embrago, al intentar hacer coincidir los agujeros de una chapa perfectamente identificada con otra que según las especificaciones correspondía, verificó que sus diámetros no coincidían y las distancias entre los círculos tampoco. Buscó entre el resto de las piezas pensando que tal vez no había elegido las correctas. No tuvo éxito tampoco.
Luego de intentar variantes comprendió que una de las piezas estaba fallada o había sido incluida dentro de la caja por error, en lugar de la que realmente correspondía. Probó con otras piezas pero no encontró la solución. Ni siquiera por un instante supuso cambiar su modelo por el tercero definido en el manual. Quería terminar su camión de Bomberos y se daba cuenta de que no disponía de los recursos para lograrlo. Lo primero que se le ocurrió fue rastrear la juguetería donde el Meccano había sido comprado, para pedirle a sus padres que lo llevasen y así poder reclamar la sustitución de la pieza por otra cuyas medidas coincidiesen con las estipuladas en el manual. No le fue tan fácil como había supuesto este trámite. Sus padres no estaban muy convencidos de la idea ya que el Meccano se lo había regalado un compañero de oficina de su padre. Sin embargo su obstinación venció al pudor de ellos y el sábado por la mañana se presentaron para intentar cambiarla.
El vendedor, quien además era apasionado de los meccanos, lo desilusionó al comentarle que era el último que había quedado de una importante importación que habían hecho hacía algún tiempo y que nada podía hacer ahora para ayudarlo. Que pensaban recibir más, pero que como venían por barco desde Inglaterra no llegarían antes del próximo fin de mes. Esa fecha que para el vendedor solo era importante porque cobraría el medio aguinaldo, para él significaba el siguiente milenio, o algo así.
Había llegado hasta la mitad del camión de Bomberos y no podía continuar. Intentó cambiar la pieza defectuosa y no pudo. Sin embargo, relacionó lo que le había dicho el vendedor y supuso que tal vez algunos compañeros suyos tuviesen un Meccano similar y que le podrían prestar o cambiar la pieza. Indagó primero entre sus compañeros de grado y luego en toda la escuela. Encontró varios que tenían un juego parecido, algunos que tenían Meccanos de la misma marca pero mas grandes o mas chicos y otros que poseían conjuntos de diferentes marcas y características.
Lo que mas le llamó la atención era que algunos de ellos jugaban frecuentemente con el Mecano, otros solo en ocasiones y la mayoría ni siquiera habían abierto la caja. También comprendió que algunos de ellos eran verdaderos expertos y que las verdaderas posibilidades del juguete estaban fuera de la caja y no dentro de ella.
Con tanta información y con la urgencia por terminar su camión, pensó si sería conveniente cambiar alguno de sus otros juguetes, por ejemplo la pelota o el Porsche, por un Meccano de la misma marca y de poco o nada de uso. Como solo necesitaba por ahora una pieza, acordó con un chico un año mas adelantado en la escuela que la pasaría a buscar por su casa a la salida del colegio, sin dejar de advertir, que aunque a aquel poco le importaba del Meccano y casi nunca lo usaba, opuso una resistencia mayor de la esperada para aceptar el préstamo, habiendo amagado, incluso, a cambiarla por un tubo de pelotas de tenis, aunque mas no fuera usadas.
Se quedó con la idea que lo que tendría que dar a cambio cada vez que negociara algo estaría generalmente mucho mas vinculado a la percepción de su propio interés que el otro hiciera, que del propio valor del objeto. Y también de su abundancia o escasez.
Esta vez la satisfacción por ver su modelo terminado fue mayor y fue mayor también su ansiedad por empezar el tercero. Se sentía impulsado por el mágico ciclo que determina el principio y el fin, en un proceso eterno y renovado.
Jugaría con ese mismo Meccano siempre. Llegaría a manejar miles de obreros, técnicos e ingenieros. Pasaría por todas las páginas de ese manual de instrucciones y de muchísimos otros. Haría mil veces aquel camión de bomberos. Siempre con la misma pasión.
Un regalo elegido casi al azar de una estantería sin más pretensiones que cumplir un compromiso formal le había develado su vocación y marcado su destino. CGO’97
El BarrileteA veces pienso por qué será que uno puede escuchar cosas sin que se haya emitido algún sonido. Y por qué será que luego sobreviene la decepción. Y pienso ¿cuál será el motivo por el que igual recurro a esa ilusión? Desde pequeño le enseñé a manejarse con libertad y supo antes que muchos de sus compañeritos como abrir y cerrar la puerta de casa. Le enseñé el arte de armar barriletes también. A combinar los colores y los materiales. Para distinguirlos aún bien altos y para que suban naturalmente, con una simple brisa. Entonces yo no sabía que el cielo tenía techo. Que existía una atmósfera que no permitía el paso de los pensamientos emitidos en voz alta. A veces pienso que cometí un error en enseñarle a abrir puertas y a querer ver el mundo desde otra perspectiva. A veces pienso que fue el mejor de los aciertos y lo mejor que pude haber hecho. Es que yo a veces miro el barrilete y otras desde el barrilete. Una vez en una plaza perdió el control del piolín y el viento era tan intenso que no pudo rescatarlo más. Son los riesgos que se corren al transitar por las alturas. Pero por suerte los barriletes son reemplazables Nunca supe bien que hizo ni porque no regresó más. Por suerte vivo en un país donde tenemos las respuestas rápidas y adecuadas para cada circunstancia. A veces pienso si me gustaría saber la verdad de lo que pasó. A veces pienso que si y a veces que no. Algunos días preferiría poder enterrarlo en mi corazón. Otros prefiero escuchar la llave en la puerta. Cada día se escurre mi sangre desde mi alma y si el caudal es más débil no es por que me haya resignado, es que creo que casi no me quedan reservas. He vivido veinte años esperando que llegue a ser un hombre y ahora hace veinte años que espero que ese hombre llegue. Algunos días pienso que no pudo ser deliberado. Que nadie puede pensar algo tan atroz. A lo mejor se fue a Europa o a México como me decían. Otros pienso que fue un plan minuciosamente concebido. Esos días en especial siento sobre mi la intención del castigo mas que sobre él. A veces incluso pienso que lo han meditado profundamente y que prefirieron el silencio y negar la información para mantener la ilusión del regreso. Que no quisieron hacer mas daño del que consideraban necesario. Otros pienso que sabían bien el alcance del daño que estaban haciendo, optando por el ocultamiento. Han castigado a nuestros hijos, en sus hijos y en sus padres. Al principio era mas fuerte mi esperanza y entonces sentía que el regreso era posible. Que la ausencia era la ilusión y la presencia, tal vez, la realidad. Frecuento otros padres y otras madres que conllevan esta incertidumbre. Compartimos la eterna disputa que dentro nuestro mantienen la resignación y la ilusión. Entre ellas no hay vencedoras ni vencidas. Lo terrible es el enorme desgaste de vivir en pie de guerra. Ya sería hora que me digan donde está o que no regrese. Ya estoy preparado para esto. Es mas, creo que siempre lo estuve. No necesitaba que me ocultaran nada. A veces escucho, aunque cada vez menos, que abre la puerta con su llave y volvemos a encontrarnos. Pronto descubro que una vez más escuché el silencio. A veces pienso como será la muerte. ¿Será que aturde como la vida? ¿Será incluso así de absurda, que podré sentirme vivo estando muerto? ¿Será la fecha de mi funeral acaso un día de tránsito o de confirmación? ¿Cómo será que habrá sido? ¿Cómo habrá sido lo que no fue? Por eso yo a veces pienso porque será que uno puede escuchar cosas sin que se haya emitido algún sonido. CGO´98 El Ruiseñor
Un poco por el calor asfixiante y algo mas por ser un día de fin de semana, caminaba solitario cerca de su barrio sin prestar demasiada atención a su alrededor. Su rutina consistía en caminar cada día la misma cantidad de cuadras sin detenerse ni variar el ritmo de su paso, pero si cambiando en cada ocasión el itinerario.
Aquella tarde se había apartado más que otras veces de sus avenidas preferidas y dejándose llevar por cualquier calle se encontró de pronto fuertemente atraído por el canto de un ruiseñor que, al parecer, ignoraba la temperatura y el horario de la siesta de sus vecinos.
No conocía demasiado acerca de los pájaros pero podía distinguir algunas especies por su canto. No recordaba haber oído anteriormente más que en pocas ocasiones una melodía con esa característica tan particular por su potencia y armonía.
Siempre había preferido Belgrano por sus árboles y sus pájaros que lo ayudaban a transitar sus caminatas con la ilusión de que ninguna estructura de cemento lo acompañaba.
Hacía tiempo que no detenía su andar y sin embargo ahora prefería hacer una pausa y orientar sus sentidos en la dirección de aquel canto, concentrándose casi como si estuviese escuchando un concierto. Trataba de guiar su vista hacia donde lo llevaban sus oídos. Quería distinguir la posición del ruiseñor, y tratar de acercarse. No pudo avanzar mas allá de la duda entre el piso superior de una antigua casona y algunos árboles que la rodeaban. Pero no pudo verlo.
Un poco después de que el canto terminara, comenzó a alejarse otra vez con un paso continuado y de regreso. Pensaba si sería posible para él volver a disfrutar de ese momento en otros momentos.
Al otro día, como siempre, tomó otro rumbo y recorrió otras calles disfrutando de otros pájaros, de otros compañeros de ruta. Regresó contento, relajado, pero con el canto del ruiseñor que había escuchado el día anterior en su cabeza. Ahora le parecía más fuerte el motivo para repetir un itinerario que las razones que lo impulsaban a cambiarlo en parte cada vez. Sin embargo no quería ilusionarse con una nueva sinfonía de aquel pájaro ya que no tenía la certeza que habitaba por ahí.
Con algo de ansiedad, paradójicamente uno de los enemigos a vencer con sus caminatas, repitió su ruta y se acercó a la casa. Se sintió realmente afortunado cuando ya, desde lejos, comenzó a escucharlo. Ahora estaba seguro que estaba en la casona de uno de sus vecinos y que le sería más fácil disfrutar de su canto frecuentemente.
Luego de un tiempo de acudir cada tarde, pensó en la posibilidad de tener aquel pájaro en su propia casa y disfrutarlo en cada momento. Lo primero que se le ocurrió fue averiguar quienes vivían allí, y que posibilidades tendría de que se lo vendiesen. Se daba cuenta de que el horario de la siesta no era el mejor para entrar en contacto con sus dueños y programó una visita sobre el mediodía para hacerles su propuesta.
La dueña del pájaro lo escuchó atentamente y además de coincidir con él en que tenía un canto especial, en que era un ave de raza, también le dejo entrever que no deseaba venderlo. No era de darse por vencido fácilmente y trató de persuadirla durante algún rato, con la sola interrupción por la llegada de la escuela del hijo mayor de la mujer, lo que tan solo por un instante desvió su atención. Un poco mas por la resistencia de la mujer, que fue transitando desde la correspondiente cortesía hasta la esperada y más fría negativa, que por su propio deseo, se dio momentáneamente por vencido y se resignó a la idea de que no le sería tan fácil poseer aquel ruiseñor.
Unos días después, luego de escucharlo por enésima vez en una de sus ahora rutinarias caminatas, compró a un conocido, en realidad a alguien a quien lo había referenciado un amigo, un ruiseñor muy joven, elegante y de buen canto.
Ahora tenía la oportunidad de disfrutarlo cada día y en varios momentos. Pero no le duró demasiado su entusiasmo. Cuando hacía su caminata, cuando escuchaba al otro ruiseñor, se daba cuenta que no era igual, de que aquel canto no era comparable.
Cuando era joven, habitualmente se caracterizaba por su poder de manipulación de los otros y algunas veces, había sido víctima de ciertas venganzas que fueron consecuencia de algunas actitudes poco civilizadas que había originado. No se consideraba una persona escrupulosa. Más se veía como alguien consecuente, orientado a lograr lo que quería sin importarle demasiado el camino a seguir. Así funcionaba su mente, orientada a satisfacer sus deseos sin cuidar ni un poco las cosas que dejaba de lado. A veces su obsesividad era peligrosa. Especialmente para quienes lo rodeaban. El sabía reconocer a las personas de su raza, con mayor facilidad aún de lo que podía distinguir el canto de un ruiseñor de otro similar.
Averiguó con un vecino donde estudiaba el hijo de la dueña del pájaro y fue a su encuentro a la salida del Comercial. Se presentó rápidamente como un vecino del barrio interesado en el ruiseñor que habitaba en su casa. El muchacho lo recordó sin esfuerzo y le hizo notar que lo había visto hacia un tiempo en la puerta hablando con su madre, un mediodía a su regreso de la escuela.
Esa excelente memoria le confirmó su presunción e inmediatamente y en pocas palabras, le planteo su propuesta. El quería el ruiseñor y su madre no se lo quería vender. Le había llegado a ofrecer hasta mil dólares y siempre había obtenido la misma respuesta, con lo que pensó en cambiar su estrategia. Le contó que él también tenía un pájaro similar, con un excelente timbre y que estaba dispuesto a duplicar la oferta que la había hecho a su madre si él aceptaba, sin que ella se diera cuenta, cambiar un ave por otra.
En menos de un minuto el chico fue modificando su impresión pasando desde la sorpresa a la duda para concluir en la aceptación. Pensó que, al fin y al cabo, había una desproporción entre el monto ofrecido y la tarea que debía ejecutar, a favor de esto último. Accedió rápidamente a cumplir aquella misión y cerraron el trato.
Planificar y ejecutar el cambio fue una tarea sencilla, casi de rutina para aquellas almas gemelas vinculadas por el azar de una caminata y el maravilloso canto de un pájaro. Para la valoración que cada uno hacia de las cosas, habían terminado el tramite con éxito.
Sin ningún remordimiento pero con mucha ansiedad llegó a su casa y puso al ruiseñor que tanto había deseado en la jaula que había comprado para el otro y se sentó a esperar oír su canto. No tuvo suerte. No cantó. Pensó que no era tan importante que cante justo en ese momento ya que suponía disponer del destino de aquel pájaro y del de su canto. Creía poseer, en todo caso, su futuro.
El segundo día estuvo algo más sorprendido ya que, al menos mientras él estaba en su casa el ruiseñor no había emitido un solo acorde. Estaba un poco desconcertado pero aún no demasiado inquieto.
Al tercer día lo llamó el chico diciéndole que se sentía engañado y que si bien no se arrepentía del todo del trato hecho, le molestaba que el ruiseñor que le había dado a cambio fuese mudo. Le dijo además que su madre estaba empezando a preocuparse ya que no era común que el pájaro no cantase durante tanto tiempo y pensaba si estaría enfermo.
Luego de responderle que el que él le había dado no solo no era mudo sino que cantaba realmente bien, le comentó que él se encontraba frente a un problema similar, ya que el suyo tampoco cantaba y que había llegado a pensar, incluso, si no había sido él quien lo habría engañado comprándole un ruiseñor cualquiera y dándoselo como si fuese aquel que tanto deseaba. El chico le contestó que de haber pensado esa maniobra no descartaba que la hubiese llevado a cabo, pero que ni había pasado por su mente.
El hombre no tardó demasiado en relacionar la situación de ambos pájaros y consultó a un experto en aves, a quien por supuesto solo le contó parte de la historia y bien matizada. La respuesta fue tan contundente como aclaratoria. El ruiseñor tiene una característica. Jamás canta fuera de su hábitat y una vez que de muy joven lo establece luego ya no lo modifica.
Había perdido la posibilidad de escucharlo y dos mil dólares, aunque lo primero le preocupaba algo más. Buscó al chico y le contó lo que sabía. Le propuso volver a cambiar los ruiseñores y antes que pudiese siquiera especular con un nuevo pedido de dinero le comentó que si no accedía le contaría a su madre de aquel primer cambio. De todas formas y para facilitar las cosas le dijo que de ninguna manera le reclamaría siquiera una parte del pago anterior. Con más experiencia, les resultó aún más fácil esta segunda vez y dejaron a cada pájaro en su lugar y a cada uno con su canto.
El chico se olvidó pronto de todo. No rescató demasiado de la experiencia, al menos en aquel momento. El hombre disfrutaba, otra vez, del canto de los dos ruiseñores. Había recibido un mensaje casi ecológico. Su mente sagas y poco escrupulosa había sucumbido, como corresponde, a las leyes propias de la naturaleza.
CGO’97
Soneto a mi madre
Así es mi corazón, así de incierto, refugio de dolor y de un misterio, usina del amor, solo criterio de porvenir fugaz y siempre abierto.
Curiosa la ilusión así engendrada, reserva muda de un destino afín, saber que en el inicio y en el fin, no hubieron ojos, tan solo miradas…
Fijaste en ese rayo mi presente, no por ser tan real, menos temido, ni por ser anunciado, indiferente…
Te debo la pasión del hombre erguido, el color de mi sangre permanente, del temblor de tu alma… a mi nido!
CGO05 Una simple distracciónLuego de estacionar sin cuidado ni descuido cerca del surtidor y de ordenar que completaran con combustible el tanque de su vehículo, ingresó al local de ventas de la estación de servicios en busca de nuevas baterías para su linterna, ya que mas tarde la necesitaría. Desde hacía varios días, estaba atrapado por la sensación desgastante y acosadora que provoca la rutina. Sabiéndose con la suficiente inteligencia para ser feliz, ahora aquellos mecanismos para activar esa felicidad se ocultaban a su presencia. Luego de un recorrido más acorde a la memoria que a su propia intencionalidad, llegó a su casa dispuesto a buscar minuciosamente, y acaso a encontrar, aquellos viejos gemelos sobre los cuales había depositado la esperanza de revivir momentos de tanta intensidad, o al menos en un plano mucho mas concreto, la de volver a lucirlos. No era la primera vez que los buscaba y sabía que algunos rincones no le eran tan accesibles a su visión, incluso encendiendo a pleno toda la iluminación de la cual disponía. Convencido de que aquello que uno busca, eso que más se desea, muchas veces se desquita haciéndose menos visible, supuso que con la ayuda de su linterna le sería más fácil el intento y podría así vencer sus propios prejuicios. En una desafortunada mezcla de ansiedad, injustificado apuro y distracción, invirtió sin advertirlo el sentido de las baterías. Aseguró la tapa y desplazó la llave para encender el artefacto. Observó, algo confundido, una sombra redonda frente a él. Movió su brazo y con una mezcla de asombro y escozor, vio como a ese mismo ritmo la sombra se desplazaba. Se alejó y la sombra se agrandó. Al acercarse aquel círculo se concentraba. Se achicaba y se oscurecía. Al borde de un colapso de incertidumbre y fantasía, dudando por momentos de la realidad, continuó sus pruebas destinadas a confirmar que su linterna extrañamente producía el efecto inversamente contrario para el que había sido diseñada y fabricada. Incluso para el que él la había adquirido. Luego de desiluminar sin discreción cuanto rincón de la casa se le anteponía, pensó si el efecto que producía aquel objeto sería solo perceptible por él o si por el contrario, todos dejarían de ver aquellas cosas que este singular aparato ocultaba. No tuvo mejor idea que salir a la calle y apuntar con su linterna a un árbol próximo al paso de uno de sus vecinos. Sin dejarse ver, pudo ver como aquel frenó desconcertado y al instante refregó sus párpados en una mueca más cercana al cansancio y descreimiento que a algún cierto y justificado asombro. Aprovechó ese segundo de duda para desconectarla. Al menos hasta que tuviese una idea mejor, no deseaba compartir su descubrimiento con nadie. Avanzó presuroso, como si llevara consigo un extraño tesoro del cual aun no se hallaba convencido. Sin saber todavía para que pudiera servirle, estaba seguro que era poseedor de alguna de las múltiples evidencias del misterio. Ayudado por la noche, supuso que tal vez su linterna solo desiluminase aquello que era iluminado artificialmente, y la ausencia de luna, postergó interminablemente su incertidumbre. Con cada centímetro de sol sobre el horizonte hizo sus pruebas. A cada mayor estridencia opuso una proporcional oscuridad. En un rapto mitológico y paradójico decidió bautizarla Isis, pero solo como un acto de justicia a la imaginación de aquellos egipcios. El podría ahora reivindicar la noche durante el día, en la misma medida en que aquella Diosa reivindicaba cada día durante cada noche. Prueba tras prueba, desconcertando transeúntes distraídos comenzó a notar que los círculos no eran ya tan oscuros y pasado un primer instante de mucha ansiedad y alguna confusión, comprendió que se le estaban gastando las baterías. Sin demasiada preocupación, compro unas nuevas, las cargó y al encender la linterna comprobó que iluminaba. Se sorprendió. La apagó y al encenderla de nuevo viendo que iluminaba, se desesperó. Si no había estado soñando antes, quería despertarse ahora. Pensó que tal vez debería reponer sus baterías comprándolas en el mismo lugar donde lo hiciera la noche anterior. También fracasó. Cuidaría de aquella linterna por siempre. Intentaría una y mil veces restituirle aquella inusual capacidad. Compraría las mejores pilas. Probaría con todas las disponibles. Se concentraría profundamente en cada ocasión al cargarlas en su linterna, cuidando meticulosamente de respetar el sentido correcto. Repetiría estos pasos hasta el agotamiento. Jamás recuperaría esa magia. Nunca sabría ya la clave. Poseía la lucidez necesaria para comprender los actos mágicos, pero no para pensar mágicamente. CGO´96
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